Se ha hablado mucho de conflicto de intereses en el último tiempo. De hecho creo que siempre existe conflicto de intereses, pues siempre tenemos algo involucrado, algunas veces es tangible mientras que otras veces es solo sentimental.
El problema, radica cuando no somos capaces de separar este tipo de conflictos dando un paso al costado, inhabilitándonos o simplemente haciéndonos los lesos. Así la cosa no resulta.
Leo y vuelvo a leer una de las primeras editoriales que llegó a mis manos cuando recién comenzaba mi relación amor-odio con el periodismo. Una editorial publicada en la década de los 80 cuando se celebraba el día del periodista.
Rescato una frase que me gusta mucho y que cada vez que puedo la comparto con mis colegas.
“Que ayude a transformar la parte del mundo donde le toque vivir y a salvar el paisaje y que a la hora de las celebraciones renuncie a toda posibilidad de ser considerado protagonista y se conformo con la maravillosa condición de testigo.”
Esta transformación del mundo muchas veces cuesta, por lo mismo algunas veces tenemos que pedir ayuda. Esa ayuda que siempre llega en el momento preciso y cuando más la necesitamos.
Hace unos días me enteré de algo que era considerado un secreto a voces en el ambiente periodístico curicano, pero que no por ello me dejó de sorprender
No voy a enjuiciar a quienes están involucrados en este hecho, pues seguramente la justicia lo hará. Solo haré una reflexión en torno al periodismo y al ejercicio profesional.