Esta mañana venía desde la casa en Santiago a la oficina de Diarios Ciudadanos y me encontré con un grafitti en la calle y no me resistí a tomarle una foto, porque el amor aún existe.
Necesitaba perderme de todo. Borrarme de todo y olvidarme de todo y lo hice por unos cuantos días y la sensación que tengo luego de esta experiencia es al menos esperanzadora.
Sí lo reconozco mi vida es una banda sonora y muchas veces esa misma banda sonora me hace pensar y reflexionar sobre lo que me está pasando en algún momento determinado y ahora me pasa eso.