Cuando abrí este cuchitril lo hice con la clara convicción de que sería una ventana para poder escapar de todo lo que me sucedía en ese momento. Una ventana para volver a escribir y para volver a encantarme de mi profesión.
Fue así como comencé, primero a relatar las cosas y a compartir las cosas que me parecían interesantes, las cosas que me motivivan y las que me hacian vibrar. De un momento a otro este blog cambió su rumbo y comencé a contar mi historia, las cosas que me pasaban y cómo las vivía. Se convirtió en una especie de terapia pública, donde conté las veces y que gané y las tantas que también perdí.
Ahora que me siento como un pato en estanque. ¿Los han visto alguna vez? por fuera todo es calmo, pero en el interior sus pies se mueven a gran velocidad para intentar mantenerse a flote. Eso es lo que me pasa ahora. Así es como me siento.
No sé en qué momento me hice un dependiente de las redes sociales, lo que me hizo perder claridad sobre el mundo real, perder ese lev motiv que a diario me hacía ver la vida con otros ojos.
Han pasado varias cosas que me han dejado un sabor extraño. Un sabor a nunca más, un sabor a por qué a mí. Un sabor a angustia y un dejo de tristeza, que me han hecho reflexionar demasiado sobre ellas y sobre mí.
Parece ser que encontré por fin el significado de las arenas movedizas: Es que cuando una cosa sale mal y luego otra y otra y por más que intentas salir de ahí no puedes, estás en las arenas movedizas de la vida, pero por no querer enfrentar los miedos.
Miedos que claramente no puedes acercar si te alejas de ellos y miedos que no puedes controlar si te olvidas de las cosas que hace un tiempo fueron importantes. Miedo que intentas dejar atrás convirtiendo en un pato más en el estanque.
Entonces qué hacer. Busqué respuestas pero no las encontré hasta ayer cuando luego de mucho llorar y mucho pensar me di cuenta que era necesario detener el mundo, porque me quiero bajar. Me quiero bajar y quiero reencontrarme conmigo, con mis raíces, con lo que soy y con lo que me hace feliz.
Para ello tengo que de una vez por todas hacerme cargo de todos los pendientes que tengo, que no son pocos y que he dejado de lado. Tengo que re-re-conocerme y re-re-aceptarme.
Eso significa dejar muchas cosas atrás y tengo que partir por vivir la realidad y no la que me he inventado en este mundo paralelo, llamado web social. He decidido que hasta que no esté completamente claro con lo que debo hacer, las redes sociales a las que pertenezco pasaran por un proceso de cierre temporal, de adecuación, de cambio.
Esto no significa que elimine las cuentas. Por el contrario quedarán activas, pues necesito tenerlas cerca para recordar.
Sé que a muchos esto francamente les vale madre y sé que prácticamente a nadie más que a mí me interesa, pero francamente necesitaba desahogarme y siempre me ha gustado escribir.
El día en que me mire al espejo y deje de ver al hombre que soy y al que debería ser. El día en que esos dos hombres se encuentren, volveré a escribir.
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