Hace mucho tiempo que no blogeaba. Hace mucho tiempo, también, que mi blog dejó de ser el espacio donde contaba mis cosas personales, hace mucho también, que mi blog se convirtió en un espacio para nada visitado, hace mucho también que este sitio dejó de ser terapéutico y se convirtió en un espacio profesional.
Cuando comencé este sitio, lo hice con la secreta intención de volver a escribir, de hecho ese fue el nombre con el que lo bauticé. Volver a escribir como lo hice alguna vez, cuando lo más importante no era el hacer, era el querer.
Dejé de comentar mis cosas, el día a día y lo volqué en Twitter. Hoy estoy sentado frente a mi computador como en los viejos tiempos. El humo del tabaco vuelve a llenar mi habitación. Hoy el café se convierte en mi nuevo mejor amigo, mientras combato las ganas de estar en la cordillera con la venta abierta que deja entrar un aire helado que congela mis pies descalzos, pero me ayuda a estar despierto.




